Colombia enfrenta actualmente un reto creciente en el transporte de carga: entre enero y julio de 2025 se han producido más de 420 bloqueos viales que han afectado las principales vías del país.
Estos bloqueos no solo obedecen a acciones de protesta, sino también a cortes de ruta obligatorios, cierres inesperados por eventos sociales o ambientales, y fallas en garantías de seguridad que impiden el libre tránsito.
Según Fedetranscarga, este tipo de interrupciones no solo afectan al sector transporte, sino que tienen repercusiones en toda la economía: alteran los tiempos de entrega, elevan los costos logísticos, incrementan los riesgos de daño de mercancías por demoras, y pueden generar desabastecimiento en zonas que dependen de puertos o rutas que se bloquean.
Además, las empresas transportadoras enfrentan un doble desafío: por un lado, la necesidad de adaptar sus rutas cuando estas vías están bloqueadas; por otro, los costos asociados a desvíos, tiempos muertos y mayor consumo de combustible. Estos costos adicionales suelen trasladarse, directa o indirectamente, a los clientes finales. Los bloqueos también afectan la seguridad de los operarios, la visibilidad operativa y la eficiencia general del transporte vehicular.